¿Y si el acceso a los pasaportes en Colombia dependiera de un contrato poco claro, de empresas desconocidas y de decisiones políticas sin explicaciones? Parece sacado de una serie de misterio… pero eso es justo lo que está ocurriendo en Colombia.
A pocas semanas de que expire un contrato clave para la producción de pasaportes, el gobierno enfrenta una tormenta perfecta: apuros administrativos, dudas legales, líos políticos y muchas preguntas sin respuesta. Y en el fondo, una cuestión mucho más profunda: ¿quién debe encargarse de fabricar nuestros documentos de identidad?
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¿Cómo se hace un pasaporte?
Un pasaporte no es solo un librito con su foto y su nacionalidad. Es un documento que debe incorporar tecnologías bastante sofisticadas: chips biométricos, papel de seguridad, tintas invisibles, códigos QR cifrados… y además, cumplir normas internacionales bastante estrictas.
La fabricación de pasaportes en Colombia ha estado en manos de empresas privadas mediante contratos públicos. El más reciente no fue firmado directamente con la conocida Thomas Greg & Sons, sino con algo más opaco: la Unión Temporal Documentos de Viaje 2025, un consorcio del que no se conocen todos los integrantes reales.
Según Alfredo Saade, nuevo jefe de Gabinete, habría actores “fantasma” detrás de esta figura legal. Y eso, evidentemente, ha despertado más de una ceja levantada.
Cambio de rumbo exprés con apoyo desde arriba
¿Y qué hizo el gobierno ante tanto desorden y desconfianza? Decidió moverse rápido.
- Por un lado, encargó los nuevos pasaportes a la Imprenta Nacional de Colombia, una entidad pública que, según la Ley 109 de 1994, está habilitada para hacer documentos oficiales.
- Por otro, buscó el respaldo de un socio internacional: la Casa da Moeda de Portugal, con experiencia reconocida en este tipo de fabricación.
Según Alfredo Saade, todo esto se está haciendo por instrucción directa del presidente Gustavo Petro. Pero claro, cambiar todo el sistema en tiempo récord no es tan sencillo. Hay que rehacer contratos, actualizar tecnologías, capacitar personal, montar nuevos procesos… y todo eso mientras estalla una crisis política interna tras la renuncia de la canciller Laura Sarabia.
¿Habrá pasaportes en Colombia para todos? ¿Seguro?
Desde el gobierno el mensaje ha sido claro: no hay por qué alarmarse, no habrá escasez. Saade afirma que no hay motivo para preocuparse: con los insumos actuales se pueden emitir cerca de 520 000 pasaportes en los próximos cuatro meses. Sin embargo, la ciudadanía y la prensa siguen formulando preguntas que, hasta ahora, no tienen respuestas contundentes.
Aquí un resumen de las principales dudas que siguen en el aire:
| ❓ Pregunta clave | 📌 Estado actual |
| ¿Hay insumos suficientes? | Sí, para unos 4 meses, según el gobierno |
| ¿El nuevo sistema estará listo para agosto? | No hay confirmación |
| ¿Ya se firmó el contrato con Portugal? | No está claro; se habla de avances, no de firma oficial |
| ¿Se declaró urgencia manifiesta? | No, aunque el contexto lo sugiere |
| ¿Qué costos tendrá esta transición? | Todavía no se han detallado públicamente |
Más allá de las declaraciones optimistas, estas incógnitas siguen generando inquietud. Porque cuando hablamos de pasaportes (documentos necesarios para viajar, trabajar o incluso demostrar la ciudadanía), la improvisación no es una opción. Y si bien se reconoce el esfuerzo del gobierno por retomar el control del proceso, la falta de información concreta y verificable alimenta la desconfianza.
¿Quién debe hacer los pasaportes: empresas o el Estado?
Este debate no es solo sobre cómo se hacen los pasaportes con tecnología avanzada. Va mucho más allá: se trata de quién debe tener el control sobre algo tan importante como nuestra identidad.
- Por un lado, hay quienes piensan que las empresas privadas son más rápidas, eficientes y tienen la tecnología necesaria. Creen que es mejor dejarles ese trabajo, porque así el Estado ahorra tiempo y dinero.
- Por otro lado, hay quienes creen que el Estado debe encargarse directamente de documentos tan importantes como el pasaporte o la cédula. Dicen que confiar en empresas privadas, que a veces no son fáciles de controlar y tienen sus propios intereses, puede ser un riesgo para la seguridad y la soberanía del país.
La transición de un modelo privado a uno público requiere planificación, recursos y claridad en los procesos. Diversos actores han señalado que realizar este cambio en un plazo corto y en un contexto político complejo podría generar incertidumbre. En el caso de los documentos de identidad que se utilizan para viajar, votar o identificarse ante las autoridades, la solidez del sistema es un aspecto clave para garantizar la confianza ciudadana. El debate sobre los pasaportes en Colombia sigue abierto, y todavía no hay una solución definitiva.
Lo nacional no se improvisa
Un pasaporte no es solo un documento: es lo que permite viajar, identificarse y ejercer derechos. Por eso, no puede depender de decisiones improvisadas ni de procesos poco claros.
En iLingo Traducciones, trabajamos a diario con documentos que requieren rigor y confianza. Sabemos que, cuando se trata de identidad, lo importante es que todo esté en orden, desde el origen.

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