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¿Estaba preparada para vivir y trabajar en Colombia? Eso pensaba. Había estudiado español, conocía un poco la cultura y tenía muchas ganas de empezar. Aun con toda esa preparación, ser francesa en Bogotá me hizo descubrir que cada día traía su propio aprendizaje. El ritmo de la ciudad, las costumbres, la forma de hablar. Y en la agencia de traducción, cada día aprendo algo nuevo. La experiencia está siendo mucho más rica y especial de lo que imaginaba.
Hablar colombiano con… “usted”
Una de las cosas que más me sorprendieron fue el uso constante del usted. En España, usan el vosotros con amigos, colegas o incluso con personas que acabamos de conocer, reservando el usted para situaciones muy formales. En Colombia, en cambio, el usted está presente en casi todas las interacciones: entre amigos, parejas, compañeros de trabajo… Al principio, me parecía muy frío. ¿Cómo es posible que dos personas que se quieren se hablen así? Pero pronto entendí que, en Colombia, el usted no es una marca de distancia, sino de respeto, cariño… incluso de confianza. Aprender a usarlo de manera natural ha sido parte de mi adaptación.
Y no fue solo una cuestión de pronombres. Rápidamente me di cuenta de que el español colombiano está lleno de expresiones que nunca había escuchado. “Ya le caigo” no significa que alguien se va a caer, sino que ya viene. “¡De una!” quiere decir “claro que sí”. Poco a poco, fui dejando el español de los libros y descubrí una forma de hablar más viva, más cercana… ¡y mucho más interesante! Aquí, puedes explorar un diccionario de colombianismos para conocer más expresiones locales).
Estudiar como francesa en Bogotá: diferencias académicas
Aunque los sistemas universitarios de Francia y Colombia comparten el objetivo de formar profesionales cualificados (Ministerio de Educación Nacional), su estructura y enfoque presentan diferencias importantes. El siguiente cuadro resume sus principales características.
| Aspecto | Francia | Colombia |
| Estructura de los estudios | Licencia (3 años) + Máster (2 años) | Pregrado (usualmente 5 años) |
| Separación grado/máster | Separación clara entre licenciatura y máster | Los contenidos de nivel de máster a veces se integran en el pregrado |
| Duración de los estudios | Aproximadamente 5 años para obtener un título de máster | Aproximadamente 5 años para completar el pregrado |
| Acceso a las prácticas | Principalmente en el máster | Desde los primeros semestres en algunos programas |
| Orientación de los másteres | Programas especializados (ej. traducción literaria, técnica, jurídica…) | Programas más generales, a veces orientados a la investigación o a la gestión |
| Importancia de las prácticas | Importante pero variable según el programa | Muy valoradas, a menudo obligatorias |
| Título obtenido | Diploma nacional de Licencia o de Máster | Título profesional de pregrado, eventualmente complementado con un posgrado o maestría |
El reto del visado (¡y de la cédula!)
Una parte menos brillante de mi experiencia: el proceso migratorio. Mi solicitud de visa fue rechazada la primera vez, sin explicaciones claras. Después de hacer varias correcciones y con el apoyo de mi tutora Ángela, por fin la aprobaron. Pero aquí no terminó la historia: llevo más de dos meses esperando mi cédula de extranjería, lo cual complica muchas gestiones básicas como abrir una cuenta bancaria o registrarme en ciertos servicios. La burocracia tiene su propio idioma en cada país, y aquí he aprendido a tener MUCHA paciencia, lamentablemente…
Agencias de traducción: dos enfoques distintos
Otra diferencia que noté rápidamente es cómo funcionan las agencias de traducción.
En Francia, muchas se enfocan en traducción técnica, literaria o corporativa, y el uso de IA y traducción automática está muy extendido. En Colombia, en cambio, muchas agencias se especializan en traducción oficial y temas migratorios: documentos para apostillar, traducir para embajadas, consulados o universidades. Y tiene todo el sentido, considerando la gran movilidad en el continente y los vínculos con Estados Unidos. Esta experiencia me ha permitido desarrollar nuevas habilidades, atención al detalle, gestión del tiempo, y valorar aún más el papel de la traducción oficial, a menudo subestimado.
Así estoy descubriendo el mundo de la traducción oficial… y también una ciudad tan única como Bogotá, que me está enseñando tanto como la agencia. En iLingo Traducciones, trabajo con todo tipo de documentos: certificados, trámites, cosas inesperadas… incluso mensajes de amor que necesitan ser apostillados. Estas prácticas están cambiando mi manera de ver la traducción. Profesionalmente, estoy aprendiendo muchísimo. Y, a nivel personal, ser francesa en Bogotá me está llevando grandes lecciones, nuevos hábitos… y, por ahora, también la eterna espera de mi cédula.

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